NO VAYA El Hotel Costa Real de La Serena refleja una mala gestión general y falta de liderazgo evidente. El problema no es el personal operativo —que intenta hacer lo que puede—, sino la ineptitud del Gerente General y del chef, responsables directos de una experiencia muy por debajo del nivel que el hotel pretende tener. El check-in fue impersonal y sin protocolo: la recepcionista (Carla) no dio la bienvenida, no pidió firma de registro ni explicó servicios, solo mencionó el horario del desayuno. Al llegar, la habitación estaba abierta, y durante tres días observé lo mismo con otras. Un riesgo grave de seguridad. La habitación fría, sin calefacción central encendida, muros manchados, ventilador sucio, sin vasos ni detalles mínimos. Tuve que pedir ayuda a una mucama —muy amable— para conseguir un calefactor, que hacía tanto ruido que no se podía ver televisión. Amenities en sachet, jabón de mala calidad que ni siquiera hacía espuma. El desayuno buffet fue deplorable, pobre, ordinario: jugos artificiales, café de grano marca Haití, sin reposición oportuna (el domingo esperamos más de 20 minutos), sin platos, sin frutas, sin control ni supervisión. Y lo más insólito: no hay gerente de turno, ni supervisión alguna. El mismo portero que trabaja de noche estaba atendiendo en la mañana y a mediodía. Eso demuestra una gestión deficiente, sin liderazgo ni respeto por el equipo ni por los huéspedes. Un hotel puede tener buenas camas, pero sin dirección, estándares ni cocina competente, no hay hospitalidad que se sostenga. Vergüenza debería darles.
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